Robe, o Roberto, el escritor, charló sobre su novela 'El viaje íntimo de la locura' esta mañana en Madrid. Un libro “para leer despacio y saborear las palabras”, según su autor, que se empeña en no destripar absolutamente nada del argumento e invitar a no hacerlo a aquellos que lean. Poco se sabe de la historia del libro, editado por El Hombre del saco, en el que ha metido “muchas, muchas horas” y que fue concebido durante los años de “aburrimiento” en los que a Robe, no se sabe por qué, no encontraba la inspiración para componer canciones. Desde entonces, 2003, hasta ahora, Robe ha disfrutado con este nuevo proyecto. “Quería pasármelo bien, pero si no me hubiese gustado el libro no lo hubiese sacado tampoco”. Acostumbrado a la poesía de las letras de los discos de Extremoduro, para Robe “escribir prosa es más agradecido que escribir canciones. El proceso de creación es más largo”.
Evitando contestar a preguntas incomprensibles -¿dónde desemboca tu camino interior? ¿heredero de Cortazar, de Borges?- de gente que lleva en este mundillo un rato, Robe ha agradecido el apoyo de la gente que ha estado cerca de él durante los años de sequía compositora. Esa gente que ha ido leyendo el libro. Esa gente que le decía lo que necesitaba para seguir adelante. “Cuando haces algo así necesitas tener confianza, si te dicen cuatro personas que es una mierda lo que has escrito...” Sí, malo.
Pasan los años, pero Robe sigue siendo un tipo al que le cuesta expresarse, que se siente incómodo en un acto promocional. Lo que a él le gusta y se le da bien es el proceso creativo. Lo de vender, que lo hagan otros. ¿Y si no se vende? “Me la suda. Lo que quería era sacarlo. Casi prefiero que si me van a volver loco con entrevistas, si me van a dar la barrila por venderse mucho, no ocurra”.
Pero que se tranquilice todo el mundo. Como escritor, en prosa o en verso, Robe sigue guardando la mala hostia que le ha acompañado desde el principio. Por eso corta a quien le sugiere si va a abordar nuevos proyectos porque lo que está de moda es plantar un árbol, tener un niño y grabar un disco… Él lo tiene claro. “Lo que está de moda es cortar un árbol, dejar que un niño se muera de hambre y piratear un disco o un libro. Es el siglo XXI”.
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